La disminución generalizada de los glaciares y los casquetes polares y el calentamiento de la temperatura de la superficie oceánica han contribuido a subidas del nivel del mar y a nuevas reacciones biológicas en los ecosistemas y en las especies. El turismo trata de adaptarse a este nuevo contexto. Por lo pronto, las consecuencias que tiene el calentamiento sobre esta fuente de riqueza ocupan cientos de páginas en los últimos informes sobre el tema. La pasada Cumbre ministerial sobre Turismo y Cambio Climático (13 de noviembre de 2007, Londres) recogía algunos mensajes alarmantes, sobre todo para los países de acogida de turistas: "Es muy probable que las condiciones climatológicas que atraen el turismo se desplacen hacia latitudes y altitudes superiores. De ese modo, está previsto que pierdan posición competitiva algunas zonas turísticas populares (por ejemplo, el Mediterráneo en verano)".
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